TODOS SOMOS NECESARIOS
Hola queridos lectores, que alegría poder
encontrarnos nuevamente en nuestra cita semanal a través del periódico más
leído de Barquisimeto, EL MÍO. Inmensamente agradecido con los que me han
escrito al correo terapiafloralbach988@gmail.com y/o por mensaje de texto para compartir sus
impresiones. Hoy quiero compartir una especial reflexión, espero les guste. Aprovecho para celebrar junto al
excelente equipo humano y profesional del periódico El Mío un nuevo
aniversario, esperando sean muchos más acompañando a todo el Estado Lara en su crecimiento físico, mental y
espiritual.
Cuentan que en
la carpintería hubo una vez una extraña asamblea.
Fue una reunión
de herramientas para arreglar sus diferencias.
El martillo
ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar.
¿La causa? Hacía
demasiado ruido!. Y, además, se pasaba el tiempo golpeando.
El martillo
aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo;
dijo que había
que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.
Ante el ataque,
el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija.
Hizo ver que era
muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.
Y la lija estuvo
de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la
pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.
En eso entró el
carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo.
Utilizó el
martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se
convirtió en un fino mueble.
Cuando la
carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación.
Fue entonces
cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:
"Señores,
ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con
nuestras cualidades.
Eso es lo que
nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y
concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos".
La asamblea
encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza,
la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro
era preciso y exacto.
Se sintieron
entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron
orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.
Ocurre lo mismo
con los seres humanos. Observen y lo comprobarán.
Cuando en una
empresa el personal busca a menudo defectos en los demás, la situación se
vuelve tensa y negativa.
En cambio, al tratar
con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando florecen
los mejores logros humanos.
Es fácil
encontrar defectos, cualquier tonto puede hacerlo. Pero encontrar cualidades,
eso es para los espíritus superiores que son capaces de inspirar todos los
éxitos humanos.
Me despido, será
hasta el próximo viernes, mientras me escribes al correo o al 0424-5122058
quiero recordarles: “PIENSA SÓLO LO
QUE TÚ QUIERES QUE OCURRA”.
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