¿Sanar para qué?
¿Para qué sanar?
Es una pregunta que parece se responde de manera obvia.
Antes de responderla tendrías que preguntarte, ¿Para qué enfermé? Puede tener tantas respuestas como seres humanos intenten contestar. Pero el núcleo centrar de enfermar es para corregir el rumbo de nuestra vida. Ese estilo de vida: pensamientos, creencias, sentimientos y forma de vida es la responsable que estés en cama o incapacitado.
Ahora sí, pregúntate: ¿Para qué quiero sanar? Realmente entendí el mensaje que me transmitió el cuerpo, el síntoma?
Si quieres sanar para retomar tu vida tal cual la dejaste antes de enfermar, creo no has entendido nada y lastimosamente será cuestión de tiempo tu recaída.
Nos encanta buscar a Dios cuando enfermamos, le pedimos misericordia y una nueva oportunidad pero no nos hacemos responsables de nuestra salud. ¿Sabes por qué? Porque seguimos creyendo que la enfermedad viene de afuera: virus, bacterias, hongos, pandemias, mala suerte, actos fortuitos, etc.
La ciencia ha avanzado tanto y ha dado la información, sin embargo, nosotros seguimos distraídos, dormidos y nos creemos los más sabios cuando despreciamos la información que nos dan otros y nosotros ignoramos: psiconeuroinmunologia; epigenética; física cuántica, entre otros.
El sistema lo ha hecho muy bien: programarnos para no ver y mantenernos ocupados estudiando (programando) para servirles mejor.
Hasta que no entendamos que el mundo más importante es el interno y no el externo seguiremos perdidos; hasta que no entendamos que nuestros pensamientos y sentimientos son más importantes, seguiremos perdidos; hasta que no entendamos que nuestros cerebro tiene toda la farmacia necesaria para sanar y no depender de pastillas, seguiremos perdidos. Hasta que no entendamos que el mejor medicamento es nuestra alimentación, seguiremos perdidos.
Cuando estamos enfermos: descansamos, tomamos agua, dormimos lo suficiente, poco vemos televisión o usamos el celular, comemos sanos, valoramos muchas cosas, incluso oramos...pero basta que te recuperes y Zas...¿Qué pasó con lo aprendido? Se nos olvidó y volvemos a sumergirnos en el mismo ayayai de todos los días.
Me preguntas: ¿Y entonces qué hago? Sigues buscando las respuestas afuera. Eso sólo te lo puedes responder tú.
Suerte con tus decisiones.

Comentarios
Publicar un comentario