VENEZUELA AHORA Y MAÑANA 

Los venezolanos vivimos sumergidos diariamente en el sentimiento del miedo y sus consecuencias. 

Todos los días tenemos que pensar en lo que se va a comer las 3 veces al día; en el efectivo para ir a trabajar y/o darle pasaje a los hijos para la escuela o liceo; conseguir los productos; que pase la tarjeta; que consigamos transporte, entre muchas otras cosas más que nos sumergen en la tristeza, decepción, rabia, miedo, rencor, impotencia, entre muchos otros estados anímicos. 

Estamos tan ocupados y cansados de resolver el hoy sin garantía de ganar todas las batallas, que se nos olvida el mañana.

Nos quejamos que en la actualidad no hay caballeros; la gente es grosera y agresiva; que se perdió el respeto, que las personas no cumplen las leyes, que somos intolerantes, entre un largo etcetera o rosario de lamentos. 

Hemos olvidado que la mente es un jardín, que nuestros pensamientos son las semillas que se siembran con la intención de cosechar buenos frutos. 

Para salvar a Venezuela, para salvar al futuro del país, tenemos que enfocar la atención en cada uno de los hogares. Tenemos que preguntarnos:¿qué estamos sembrando? ¿estamos replantando nuestras semillas de intolerancia, odio, división, haciendo de nuestros hijos clones nuestros? ¿esa es la Venezuela que queremos? 

Recuerda que nuestros niños y niñas están en casa como esponjas absorbiendo todo, imitando nuestras actitudes, escuchando nuestras opiniones. En casa se aprende valores, a resolver las diferencias a través del diálogo, de la negociación, a respetar las opiniones ajenas, a servir al prójimo por lo que tu siembres es lo que tú y el país vamos a recibir. Si estás sembrando lo contrario te invito a detenerte. 

Juntos tenemos el deber de dejar un mejor planeta de lo que lo encontramos. Hagamos la diferencia. Sólo el Amor nos salvará.

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