EMIGRAR
Emigrar
es el proceso por el cual la persona cambia de lugar de origen o residencia
habitual por un nuevo territorio. Este hecho puede suponer un cambio radical,
en cuanto a cultura, idioma y en muchos casos incluso valores de la sociedad.
Emigrar es quizá una de las decisiones más importantes que puede tomar una
persona, junto a las decisiones de casarse, tener hijos o comenzar una
carrera formativa y laboral.
Los
fenómenos psicológicos que se dan cuando emigramos tienen estrecha relación con
lo que dejamos atrás: la familia, los amigos, el lugar de nacimiento, en
definitiva la historia particular de cada uno/a. A este respecto antes de la
salida la persona puede sentir: sentimiento de pérdida de identidad (sobre todo
cuando se está muy ligado al lugar de origen), sentimiento de culpabilidad por
irse (dejando atrás personas muy cercanas), un posible sentimiento de fracaso o
de verse de forma negativa si se compara con las personas que se quedan, y por
último puede sentir temor a un futuro retorno, pensando que posiblemente pierda
el contacto y la relación con sus seres queridos.
Al
comenzar la nueva vida también pueden surgir miedos que bloqueen y
dificulten la adaptación en el país de destino: Miedo a lo desconocido (se
pierde seguridad al no saber bien con lo que nos enfrentamos), temor a no
lograr nuestros deseos como encontrar trabajo o conocer nuevas personas, miedo
a cambiar nuestra forma de ser (para algunas personas el cambio de contexto
supone también un cambio de identidad) o miedo al rechazo o a la imposibilidad
de integrarse en la nueva cultura.
En
general las personas superan estos miedos, miedos normales ante los grandes
cambios, y poco a poco se verán en su nueva vida de forma satisfactoria y
enraizarán en ese lugar de destino
Pero
si las cosas no van como en un principio se podía esperar, no logrando aquello
que se tenía la esperanza al comenzar la nueva etapa, varios pueden ser
los sentimientos que aparezcan. Es lo que se suele llamar el síndrome de
Ulises:
1)
Sentimiento de soledad: La separación de los
seres queridos puede provocar en los momentos más difíciles un sentimiento de
aislamiento, de no encontrar un lugar adecuado o personas cercanas. La persona
puede sentir un vacío afectivo que le es difícil de soportar.
2) Tristeza: La
nostalgia suele ser uno de los sentimientos más vividos en estas
circunstancias, que junto al sentimiento de vacío, a los miedos y
preocupaciones, provocan ideas de incapacidad y de falta de valor (sufriendo
una pérdida de autoestima).
3) Culpabilidad: muy
relacionado con lo anterior, la persona puede sentirse culpable por haber hecho
mal las cosas, por haber “abandonado” a seres queridos o por creerse la causa
de su propio fracaso. Puede haber una auto-recriminación por la situación
actual y un arrepentimiento por la decisión tomada. A este respecto tiene mucho
que ver la situación laboral, si no ha encontrado trabajo o un trabajo que le
satisfaga, ya que es uno de los objetivos principales que llevan a emigrar.
4) Desengaño: La
persona puede ver el lugar que ha llegado muy diferente a lo que esperaba. Las
ideas o esperanzas que había puesto, pueden verse frustradas y puede sentir
cierto resentimiento al lugar donde vive, entrando en una espiral de
sentimientos negativos.
5) Trastornos psicosomáticos: Además
estos síntomas psicológicos suelen ir acompañados de síntomas
psicosomáticos como insomnio (imposibilidad de conciliar el sueño ante la
preocupación por la situación actual) dolores de cabeza y de estómago, falta de
apetito o exceso en la ingestión, falta de concentración o fatiga extrema.
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Antes de partir
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Recomendaciones
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Proceso de duelo
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La mejor forma de comenzar una nueva etapa es cerrar de forma
consciente la anterior: realizar una despedida con familiares y amigos. Es necesario
ser consciente de la pérdida que supone, pasar por el duelo que conlleva y
despedirse expresando los sentimientos que provoca la nueva situación.
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Pérdida de identidad
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Más que una pérdida podemos verlo como una nueva posibilidad. Muchas
veces se tienen roles familiares y de amistad en el lugares de origen a los
que la persona puede sentirse atada. Es el momento de liberarse y
comenzar a ser aquello que se desea ser. Se sigue siendo en esencia la misma
persona pero con la posibilidad de dar un salto cualitativo y acercarse más a
quién se quiere ser en realidad.
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Sentimiento de fracaso por tener que partir
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Tomar la decisión de emigrar es una prueba de valentía y de querer
mejorar. Ante la posibilidad de quedarse “atascado” la persona decide dar un paso
para abrir nuevas posibilidades.
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Inseguridad a lo que viene
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Hablar con personas que han pasado por el mismo proceso y conocer el
contexto aunque sea de referencias ayuda a quitar miedos por lo que pueda
venir, además de tener una visión más realista de lo que nos vamos a
encontrar.
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En el lugar de destino
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Recomendaciones
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Cambio en la identidad
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Es bueno estar abierto a aprender, tanto la nueva lengua como la forma
de vida. Adaptarse y sumergirse en la nueva cultura no significa cambiar la identidad,
se sumará a lo que uno es.
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Sentimiento de nostalgia
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Es necesario no estar entre dos mundos, el anterior y el nuevo.
Ver los aspectos positivos del nuevo “hogar”, y aunque no se pierda contacto
con lo anterior, una relación excesiva desde el pensamiento y la emoción con
lo dejado no ayuda a adaptarse a la nueva situación. Muchas veces se idealiza
lo que se ha tenido y no deja ver lo positivo del presente.
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Soledad
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El aislamiento suele ser debido a la imagen negativa que tiene
la persona sobre sí misma por la situación que está viviendo, entrando en un
círculo del que es difícil de salir. Además de apartar los pensamientos
negativos sobre uno mismo, es necesario buscar a personas afines que
comprendan y empaticen con la situación vivida. Para ello se puede acudir a
grupos asociativos, redes sociales,…que tengan algo en común.
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desengaño por la nueva situación
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Es necesario reflexiona sobre las expectativas que se tenían y ver si
son realistas ante la nueva situación. Si no lo son, es necesario
cambiarlas y adaptarse a ellas. A este respecto nos sirve el consejo de
Epicteto ( filósofo estoico) cuando
dice: “No son las cosas las que
atormentan a los hombres, sino la opinión que se tiene de ellas”.
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Frustración (por la imposibilidad de encontrar trabajo,…).
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Es necesario distinguir las cosas que dependen de nosotros mismos y
las que no, esto ayudará a no frustrarse con algo que está fuera de nuestro
alcance. Por ejemplo: Buscar trabajo de la mejor forma posible depende de
nosotros, que nos ofrezcan el trabajo depende de la situación económica o las
circunstancias.
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En definitiva, emigrar puede ser una
experiencia enriquecedora para la persona pero también pude ser un momento de
crisis personal, saliendo a la luz aspectos que no habíamos vivido hasta esta
situación. Tenemos que tener en cuenta que cada persona lleva consigo “una
mochila psicológica” en la que pesarán todas las experiencias hasta ese momento
vividas y que en algunos casos dificultan la adaptación a nuevas
circunstancias. Saber afrontar este reto puede fortalecer y hacer crecer a la persona,
superando estos momentos de crisis y dejando atrás aquello que le impide
avanzar.
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