Las 3
claves para superar la ansiedad
La
ansiedad se puede manifestar de diferentes maneras pero con el mismo estado
emocional: la
sensación de amenaza y peligro unida al sentimiento de indefensión y
vulnerabilidad.
La amenaza puede provenir, en los
casos más ordinarios, de problemas habituales en nuestra vida como el
miedo a la infidelidad o a la ruptura en la pareja, a no poder aprobar un
examen, a no realizar bien un trabajo, a no obtener la aceptación o la
aprobación social, etc.
En los trastornos tratados por los psicólogos la amenaza tiene un
carácter más irracional y menos realista, puede
presentarse en los ataques de pánico como miedo a un ataque al corazón, en
la hipocondría puede ser miedo a contraer el cáncer o el sida, en la fobia
social es el miedo a la crítica o al ridículo, en la ansiedad generalizada
puede ser el miedo a que un familiar tenga un accidente o en el trastorno
obsesivo puede ser el miedo a la contaminación.
Ya sea la
ansiedad por problemas propios del vivir o por trastornos psicológicos,
en ambos casos, le
acompaña la vivencia de incapacidad para poder controlar o afrontar la amenaza. En los casos clínicos es mucho más intenso el sentimiento de
indefensión y vulnerabilidad.
Si estás experimentando actualmente
ansiedad, te conviene leer las siguientes claves para poder afrontarla y
superarla. Si tienes algún tipo de tratamiento puedes consultar con tu
psicólogo o terapeuta la aplicación de las claves que siguen a continuación.
clave 1: aprende a cambiar los
pensamientos negativos.
Los pensamientos negativos pueden ser
muy variados, pero suelen recoger el miedo central de la persona: “Seguro que
me suspenden”, “El avión va a tener una avería y se va a estrellar”, “Me va a
dar un infarto”, “Mi hijo ha tenido un accidente”, “Si no le doy al interruptor
ocurrirá una gran desgracia”, “Seguro que me quedo con la mente en blanco y
hago el ridículo más terrible”.
El pensar insistentemente en algo negativo genera la activación del
sistema de alarma del organismo que
se pone en disposición de afrontar un peligro, por ejemplo, el corazón late más
rápido preparando la respuesta de confrontación o huida. Esto genera
sensaciones en el organismo que a su vez generan nuevos pensamientos negativos
del tipo “me encuentro muy mal”, “me está dando algo muy malo”, “esto no lo
puedo soportar”.
Por tanto, es fundamental aprender a
cambiar los pensamientos negativos. Este objetivo suele ser de los más
importantes en el trabajo de los psicólogos, no sólo para el tratamiento
de la ansiedad sino para cualquier otro tipo de trastorno emocional.
La
mecánica del cambio de
pensamientos consiste en aprender a identificar los pensamientos negativos que
suelen ser bastante automáticos y
por tanto poco conscientes. Puede una persona sumergirse en diálogos y
pensamientos negativos sin tener una clara consciencia de estar siendo
“hipnotizado” por la tiranía de los pensamientos.
Para poder concienciarlos hemos de escribirlos, a ser posible, en el mismo instante cuando se producen, si no podemos
en ese momento, lo haremos lo más pronto que podamos.
Posteriormente hemos de esforzarnos en escribir los pensamientos
racionales y realistas como antídoto de los tóxicos
pensamientos negativos. Es un ejercicio literario que va haciendo, que al igual
que podemos aprender un idioma, nuestra mente va aprendiendo a rectificar y a
cambiar fomentando pensamientos más realistas y positivos en nuestra forma
habitual de pensar.
Conviene leer una y otra vez en voz alta los pensamientos realistas y
positivos. Es posible que aunque con la mente
racional creemos que son verdaderos, con nuestro corazón aún no nos lo creemos,
y por tanto, debemos hacer un marcado esfuerzo por hablarnos con convicción con
los nuevos pensamientos positivos.
clave 2: aprende a cambiar el luchar
contra la ansiedad por el aceptarla.
Los psicólogos llaman ansiedad primaria a la suscitada por los problemas
propios de la vida, como el trabajo, la pareja o los
hijos, la economía, la salud, etc… pero cuando el miedo de una persona se dirige hacia la propia ansiedad,
tenemos la ansiedad secundaria. Esto es,
una persona se asusta por experimentar miedo o ansiedad.
Y
claro, en la
ansiedad secundaria se trata de evitar todo lo que suscita ansiedad: en el caso de los ataques de pánico, se evitan las sensaciones
físicas que están asociadas a graves enfermedades, como notar los latidos
del corazón, en el caso de la fobia social, se evitan las situaciones sociales
que generan ansiedad, en el caso de los trastornos obsesivos, se evitan los
pensamientos negativos que generan ansiedad, en la agorafobia, la calle o los
lugares cerrados con salida difícil, etc.
Pues bien,
es algo bien conocido por los psicólogos cómo el luchar contra la ansiedad o evitar
las situaciones que la provocan genera más ansiedad. La persona con ansiedad trata de no percibir en su cuerpo las
sensaciones ansiógenas y no acudir a sitios dónde se le pueda disparar la
ansiedad.
Por
tanto, el poder
superar la ansiedad requiere paradójicamente una actitud de aceptación, de “rendición” y no lucha contra las manifestaciones de la ansiedad.
Es conveniente que uno se atreva a sentir las manifestaciones de la ansiedad en el cuerpo de manera plena,
prestándole atención y no juzgando los síntomas de la ansiedad como buenos ni malos, simplemente son sensaciones a las que nos tenemos que volver a
acostumbrar.
Por otra parte, hemos de acudir a las
situaciones evitadas hasta que alcancemos un nivel de tolerancia y aceptación
que dé paso finalmente a la normalización como veremos en la 3 clave.
Cada vez
más los psicólogos recomiendan la práctica del uso de las Flores de Bach ya que
es una herramienta muy eficaz para desarrollar la capacidad de aceptación y
ecuanimidad.
clave 3: Afronta tus miedos.
Aunque
cambies los pensamientos y consigas un buen nivel de aceptación de las
sensaciones de ansiedad, no podrás superar la ansiedad hasta que no te enfrentes a todo aquello
que te da miedo y puedas superarlo.
Si te da miedo la relación con la
gente tendrás que exponerte, aunque sea de manera gradual, a las situaciones
sociales. Si tienes miedo a tocar cosas que puedan contaminarte, tendrás que
hacerlo. Si tu miedo tiene que ver con estar en situaciones cerradas, tendrás
que paulatinamente irte exponiendo hasta que tu nivel de ansiedad disminuya en
estas situaciones. Si tus temores tienen que ver con situaciones irreales como
que le pase un accidente a un ser querido tendrás que imaginártelo de manera
reiterada hasta que te disminuya este temor.
Los psicólogos o psicoterapeutas acostumbramos a preparar una escala de
situaciones de menor a mayor ansiedad para ir generando un adiestramiento
gradual en la superación del miedo. Por
ejemplo, si tu temor es de tipo agorafóbico y tienes miedo a salir sólo a la
calle por temor a que tengas una crisis de ansiedad y no tengas a nadie que te
pueda ayudar, se elabora una lista empezando por la situación que menos temor
te cause, por ejemplo, salir a la puerta de la calle, continuar distanciándome
unos metros, alcanzar la esquina, darle la vuelta a la manzana, andar 3 minutos
distanciándome de la casa, 5 minutos, etc.
El tratamiento cognitivo-conductual
administrado por los psicólogos para superar la ansiedad
La terapia
de la ansiedad es muy variada dependiendo del tipo de trastorno que se
trate. Pero estas
tres claves suelen estar presentes de una manera u otra en todos los
tratamientos. La exposición es parte fundamental
para superar la ansiedad, ya que solo cuando te demuestras a ti mismo que eres
capaz de enfrentar las situaciones, podrás tener la seguridad y confianza
necesaria para sentirte bien. Hay que insistir en las exposiciones el tiempo
que sea menester hasta que los niveles de ansiedad son inexistentes y no se
generan los pensamientos negativos de amenaza y peligro.
La aceptación emocional de la
ansiedad es un apartado muy importante ya que supone un importante cambio de la
persona que supone un aumento de la tolerancia a las emocionales negativas y
con ello un aumento de la calidad de vida.
Finalmente,
el aprender a cambiar los pensamientos es una habilidad que va mucho más allá
de la superación de la ansiedad. El no caer en los pensamientos negativos, las preocupaciones o el
pesimismo supone un importante cambio de actitud que conlleva la mejora de
ánimo y la motivación para todos abordar los
diferentes objetivos vitales que todos tenemos.
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