EL MONSTRUO: LA BUSETA

Todos los días las personas necesitan utilizar entre uno o dos rutas para llegar a su destino: colegio, trabajo, hogar, etc y tienen que vivir lo estresante que es estar montado en un transporte público.
Viajar en un ruta significa estar expuesto a escuchar música que no es de mi agrado a todo volumen; a que se monten personas a pedir y/o vender; a que se monten en pareja o tríos a robar por medio del terror psicológico que muchas personas terminan dando grandes cantidades de dinero con la esperanza de no ser robada del todo y los que se montan realmente a atracar con arma blanca o de fuego.
En estos momentos casi todo el mundo viaja con pánico en las rutas. ¿Y qué están haciendo a parte de nada las autoridades? ¿qué propuestas están haciendo, a parte de ninguna los transportistas? ¿Tú y yo qué estamos haciendo por nuestra seguridad que no sea reprimirnos?
Los transportistas, los usuarios y todo opinador de oficio le exige a las autoridades que hagan algo. Siempre dejamos en manos de terceros la solución a nuestros problemas. ¿Y nosotros qué estamos aportando?
Hasta que no entendamos que los políticos actuales no les interesa la solución de nuestros problemas por la sencilla razón que es el caldo de cultivo de las próximas promesas electorales, no dejaremos de seguir y defender seres vacíos que nos utilizan para sus fines personales.
Si en Venezuela se cumplieran las leyes, pero aunque sea las normas otra sería nuestra realidad. Debemos comenzar una revolución pero personal, de verdadera transformación de nuestros valores e ideales, de nuestras metas, de nuestras motivaciones. Porque así como estás tú y yo viviendo como Eudomar Santos de la novela Por Estas Calles, “como vaya viniendo vamos viendo”, así son y llegan los políticos al poder, todos desorientados a improvisar.
Me pregunto qué difícil puede ser que se reuna los sindicatos del transporte automotor con los consejos comunales existentes y donde no haya realizar asambleas de ciudadanos y tomar las siguientes decisiones:
1.- Los rutas viajarán con las puertas cerradas y sólo se abrirán en las paradas establecidas. Significa que sólo viajarán las que entren en la unidad y tomarán sus previsiones los hipertensos junto a los que no toleran el calor.
2.- No se aceptarán vendedores ni personas pidiendo ya que no es el lugar para eso. Y si alguien se la quiere dar de vivo y una vez arriba intenta hacer dicha práctica, debe ser bajado de inmediato por el chofer con el apoyo de todos los pasajeros. Sin excepciones.
3.- La música que escuche el chofer debe ser adecuada a la hora y a un volumen respetuoso. Esa es su unidad pero él la colocó para un servicio público por lo que no puede hacer lo que quiera.
Estas son unas opciones para comenzar a recuperar la paz y la seguridad en las rutas. Tenemos que enseñarles a las mal llamadas autoridades cómo es que se gobierna.
Pero tiene que ser algo que se decida y se cumpla. No puede haber excepción a la regla. Somos nosotros los que tenemos que organizarnos y ordenar nuestra ciudad.
Persona que se agarre robando, amenazando en la ruta debe recibir una paliza ejemplar de parte de las víctimas para que medite su próximo paso.
Ya basta de sentir misericordia, piedad y respetar los Derechos Humanos de alguien que no tiene misericordia, piedad ni respeta los Derechos Humanos de niños; adolescentes; mujeres; embarazadas; ancianos y hombres. Para exigir derechos hay que cumplir deberes. Si no tenemos derecho a darle una paliza, el no tiene derecho a quitarnos lo nuestro. Hay un principio básico que dice: “Trata como deseas ser tratado” y toda acción genera reacción.
La situación actual del país exige tomar medidas drásticas ya que lo que debió hacerse hace mucho tiempo no se realizó por lo que ahora es más duro pero inevitable.
No pretendo que estén totalmente de acuerdo conmigo. Me conformo con que te mueva por dentro y te lleve a la reflexión. Y si son tomadas en cuenta mis sugerencias, bendito sea Dios.
Yo me pregunto: ¿Dónde está el Colegio de Psicólogos que no los escucho aportando soluciones a los problemas de estrés que se vive en las rutas? ¿Dónde están los Defensores y Consejeros de Protección de Niños y Adolescentes que no se pronuncian en la búsqueda de soluciones al grave problema de inseguridad física y psicológica de nuestros muchachos en el transporte público?

Mientras no tengamos independencia en nuestro actuar y tengamos que esperar órdenes para hacer nuestro trabajo no pretendamos ser una potencia en nada. Es tiempo que cada quién haga su trabajo. El momento es ahora, hoy. 

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