LA
FLOR DEL DUELO
Hola queridos lectores. Feliz
viernes de prosperidad y abundancia. Gracias por la fidelidad al periódico El
Mío y a mi columna que cada día crece en lectores.
Hoy les estaré hablando de un
tema donde todos tenemos algo que decir: El duelo. Como dice Bernardo
Stemateas: Los seres humanos, todos sin excepción, atravesaremos diferentes
ciclos de vida. Ciclos de alegría y amor, ciclos de dolor, de angustia y de duelo.
Todos, en algún momento,
atravesaremos diferentes tiempos. Y todos atravesaremos dos ciclos vitales: un
momento de nacer y un momento de partir ( de familiares, seres queridos y hasta
de uno mismo). Nacemos y crecemos, y en todo este proceso nos transformamos en
personas, con sentimientos y un potencial que debe ser liberado para vivir y
ser felices, y no sólo sobrevivir porque de eso se trata. La diferencia entre
ambas cosas dependerá del control y del autocontrol que cada uno de nosotros
disponga para hacerse cargo de la situación por la cual estamos atravesando.
Todos hemos sufrido en alguna
ocasión una o varias pérdidas. Estadísticamente, se calcula que los seres
humanos podemos tener durante nuestra vida alrededor de cuarenta pérdidas
emocionales distintas: perder un amigo, un novio, una pareja, un divorcio, la
muerte de un hijo, mudarnos, cambiar de colegio. Se trata de distintos niveles
de pérdidas y de ausencias, pero todas ellas son pérdidas emocionales al fin y
al cabo.
Los seres humanos vivimos
ligándonos a las cosas y a las personas afectivamente, solemos poner en ellos
una gran parte de nosotros mismos a través de expectativas, ilusiones,
confianza, amistad, palabras, emociones, vínculos. Por eso, cuando perdemos a
un ser querido, sentimos que algo de nosotros se ha ido con él. Cuanto más
amor, más dolor.
El tipo de vínculo que hayamos
tenido con ese ser que hoy no está podrá acrecentar el dolor de la pérdida. Por
ejemplo, si vemos por televisión cómo han matado a una persona a la que no
conocíamos, seguramente este hecho nos impactará y nos conmoverá, pero no de la
misma forma que si la persona hubiese sido un ser querido. Necesitamos entender
que cuanto mayor es el vínculo, más intenso será el duelo.
Frente a una pérdida, aunque sea
parte de la vida, aparecerá lo que los psicólogos llaman duelo, que significa
combate entre dos.
El duelo describe el momento en
que una persona alberga un combate interno: una parte de ella acepta la pérdida
frente a otra que no la acepta. Entonces, como estos sentimientos encontrados
le generan conflicto, comienza la lucha. Pero todos, aunque no nos cause placer
tener que vivirlo, necesitamos guardar duelo.
Ante la pérdida de un ser
querido, el duelo es un proceso normal cuyas etapas serían: 1.- El reconocimiento
de la pérdida; 2.- El duelo propiamente dicho; 3.- La vuelta a la vida de
siempre.
La FLOR DEL DUELO o del trauma te
ayuda a quitarle el dolor a la experiencia de la pérdida, a superar y aceptar
lo sucedido. Te devuelve la fe y la tranquilidad a tu alma. Así mismo puedes
apoyarte en la terapia de CÓDIGOS SOLARES y recuperar tu vida.
Espero la información sea de
utilidad. Mientras me escribes al 0424-5122058 me despido hasta el próximo
viernes, recordándote: “PIENSA SÓLO LO QUE TÚ QUIERES QUE OCURRA”.
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