¿RESISTIRÁ USTED?


Queridos lectores es un inmenso placer saludarlos y encontrarnos a través del periódico más leído de Barquisimeto: El Mío quien nos brinda esta maravillosa oportunidad. Muy agradecido con las personas que me escriben para felicitarme; bendecirme y comentarme como la columna ha comenzado a mover sus creencias para ayudarlos a ser mejor.


Siempre me ha parecido extraño que la mayor parte de las personas vayan por la vida resistiéndose al cambio. El problema radica en que se sienten inseguras respecto al futuro. Consideran los cambios potencialmente peligrosos, porque el resultado es incierto y no saben en qué forma afectará sus vidas. Saben lo que tienen de seguridad dentro de su medio ambiente.  Están bien adaptadas a una forma específica de existencia, y aún cuando se trata de una vida de escasez y de lucha constante a cambio de pequeñas recompensas, es una vida que ya conocen. Es esta familiaridad la que les da un sentido de comodidad y seguridad. Pueden, predecir, con bastante exactitud, lo que les traerá el mañana. Un cambio alteraría el escenario al que están acostumbradas y las colocaría en una situación desconocida. A juzgar por su actitud, parecería como si el cambio pudiera conducirlas a través de oscuros laberintos donde acecha algún horrible monstruo. Temen perder el equilibrio, tropezar, caer y morir. Por lo tanto, prefieren permanecer donde están, sin progresar jamás.


Los que han desarrollado una mentalidad de esta naturaleza han logrado una cosa: fortalecer sus temores…la clase de temores que pueden garantizarles un futuro de miseria, pobreza y fracaso. El mundo los pasa por alto, debido a que se resisten a cualquier cambio en sus patrones de comportamiento y, como consecuencia, desarrollan complejos de inferioridad que destruyen su iniciativa, su ambición y su confianza en sí mismos. Se vuelven esclavos de su medio ambiente y sufren sus penalidades. Pero, encuentran cierto consuelo en su familiar forma de vida. El saber qué es lo que pueden esperarles produce una tranquilizadora sensación de orden. Para ellos, el suyo es un medio comprensible, previsible y manejable: un mundo que conocen. Temen que un cambio arruine su tranquila aunque mediocre existencia. Y tienen razón. ¡Sí que la echaría a perder!.


Para alcanzar el éxito, despójese de una vez por todas del absurdo temor al cambio. Recíbalo con agrado, provóquelo vigorosamente si debe hacerlo y trate de sacarle el mayor provecho cuando ocurra.


Si desea triunfar en lo futuro, emplee un nuevo enfoque. Pero tendrá que estar debidamente motivado para ello. La motivación fortalece la voluntad. Realizar cambios constructivos requiere cierto grado de fuerza de voluntad y ésta depende de la intensidad de aquello que lo motive.


¿Qué es lo que lo motiva a usted? ¿El deseo de tener más dinero, más felicidad, mejores condiciones de vida? ¿O de que sus valores sean reconocidos? Sin duda, todas estas cosas y más. Sea lo que sea lo que le motive, recuerde esto: La fuerza de su motivación determina la intensidad de su esfuerzo.


Con esta información y reflexión me despido, muchas gracias por compartirla con los que tu quieres y te quieren, mientras me escribes al 0424-5122058 recordando “PIENSA SÓLO LO QUE TÚ QUIERES QUE OCURRA” hasta el próximo viernes.


 

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